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HowitBeganIMAGEDespués de la muerte de su hijo de 20 años en el 2004, Rubens Gomez, fundador de Misión Betel y su esposa Cubana, Tania, se mudaron a la Republica Dominicana, país de origen de Rubens, donde previamente habían vivido unos 10 años después de casarse tarde en la década de los 70.  Prontamente después de la mudada, Rubens empezó a trabajar con los desamparados y los huérfanos que se encontraba a diario en la calle … a veces hasta trayendo niños a su casa para cuidar por ellos.

Aproximadamente 30 años antes, cuando Rubens acepto al Señor, recibió una visión muy clara – incluso, hasta un nombre, para lo que más de un cuarto de siglo después vendría a ser Misión Betel. Sus encuentros con los desamparados y los huérfanos fue el comienzo “oficial” de ese ministerio. Misión Betel creció, y en un par de años vino a ser una fuente de esperanza y ayuda para innumerable niños y familias en necesidad.

En el 2011, Rubens murió después de una rápida batalla con una forma de cáncer agresiva. Esto dejo a Tania, viuda, lejos de sus dos hijas adultas en Miami, y prácticamente una extranjera en el país de su esposo.

“Tenía que decidir,” dijo Tania. “Parecía que todo estaba contra mí. Seguir con Misión Betel era una gran responsabilidad y un tremendo compromiso – el aspecto financiero también me causaba duda. Fue una decisión difícil.”
Pero Tania confió en el Señor y claramente sintió que Él la estaba moviendo a quedarse en la Republica Dominicana y a continuar con el llamado que Él le había dado a Rubens y a su familia.

Hoy la visión de Dios para Misión Betel sigue fuerte y progresando. Más y más niños están recibiendo amor y cuidado, y vidas están siendo transformadas a través de el trabajo que Dios originalmente empezó con Rubens y que Tania continua.